¿La celotipia tiene género?


Parece que no hay hombre que no se queje de su novia, esposa o amante y sus celos. Y sin embargo, gran cantidad de la violencia contra las mujeres se debe a los celos irracionales e incontrolables de sus parejas.

Siento celos
de no ser dueño del lamento de tu boca,
siento celos
de la tormenta que la noche te provoca, celos.
Siento celos de la tela que te arropa,
siento celos, celos.
Antonio Orozco, Irremediablemente celos

Además, los celos han sido justificados por la cultura, en nombre del amor. "Si no te cela, no te quiere". ¿Amar es poseer y controlar? ¿Los celos tienen género?
Los estudios que se han realizado en este terreno prueban que el de los celos es un sentimiento que existe por igual tanto en hombres como en mujeres. Si hay algún cambio, este se produciría más en la forma de manifestarse en uno y otro sexo, que en la frecuencia e intensidad misma de los celos. Efectivamente, por lo que hasta ahora sabemos, se puede afirmar que la forma de reaccionar en el caso de celos, es en general distinta en hombres y en mujeres. En forma que puede parecer un poco simplista, podríamos afirmar que al ser atacados por los celos, los hombres se enfadan (actitudes agresivas), las mujeres se deprimen (Malach 2002). En las mujeres, los celos se suelen manifestar mediante un comportamiento histérico y depresivo (amenazas de suicidio), mientras que los hombres reaccionan a través de síntomas paranoicos y obsesivos, lo cual hace que en ellos sea más difícil la cura que en las mujeres. (*)

Celos, que me controle los celos,
No niego que no los tenga,
Pero si los tengo son porque te quiero
Andy y Lucas, Celos

¿Por qué existen los celos? ¿Y por qué llegan a ser tan destructivos, causando incluso la muerte?
En toda enfermedad de celos se produce una especie de paranoia (Alain Krotenberg, 2001). El paranoico es una persona que por definición jamás se equivoca (según él), pues su percepción distorsionada de las cosas se las hace percibir así, deformadas, y nada ni nadie podrá convencerle de lo contrario. Esa percepción consiste en una fijación de determinadas ideas o de un orden de ideas, que quedan como ancladas en lo profundo de su personalidad, y nada las remueve de ahí. Todo lo que el sujeto perciba pasará por el filtro de esa curiosa fijación cognitiva, y quedará coloreado de sus distorsiones peculiares. Si él/ella está persuadido de que su pareja le quiere engañar, no habrá modo de convencerle de lo contrario: todo lo que suceda lo interpretará de forma que se convenza más y más de que está en lo cierto, y de que su sospecha de infidelidad se confirma a cada momento. Para el celopático todo sirve de prueba que pone en evidencia el engaño de que es víctima.(*)

Porque muero de celos
que alguien de ti vaya
a enamorarse
y te haga olvidarme
sabiendo que tu amor
ya tiene dueño
y hoy muero de celos
que ese alguien llegue
a deslumbrarte
y que quieras dejarme
y yo nunca más te vea regresar
que no has llamado
porque no tienes tiempo
que te fascina esa ciudad
y que no te has hecho de nuevas amistades
que ya no siga
controlando tus horarios
que de ti debo desconfiar
porque a mi lado tu has descubierto la felicidad
Luciano Pereyra, Celos

Hay que reflexionar en la validez de esa emoción. Se dice que es falta de seguridad en una misma, en uno mismo. Nosotras creemos que sí, y que avalar los celos es permitir que se violente la integridad de un ser, ya sea hombre o mujer.
¿Qué se esconde detrás de esta mentalidad del celoso, detrás de sus pensamientos obsesivos? Dependencia afectiva y falta de autonomía. En el fondo de sí mismo, el celoso esconde una personalidad débil, dependiente, insegura, carente de autonomía. Es un pequeño niño que no soporta la idea del abandono, la idea de que le dejen solo. Y su autoestima es tan baja que siente (quizá en forma inconsciente) que cualquier otra persona le puede arrebatar su tesoro, pues cualquier rival vale más que él/ella. Todas las personas que aparezcan en su entorno, y que reúnan ciertas características (edad, valía personal, etc.), se le antojarán al celoso como candidatos a la rivalidad por el mismo trofeo.
Piensa que los demás son ladrones en potencia que vienen a él con las pérfidas intenciones de robarle su amor. Esa misma inseguridad hace que el celoso se agarre al objeto de su amor con dientes y muelas, como un niño en edad de transición se agarra a su osito peluche y no lo suelta ni para dormir. Por eso el celoso es una persona muy posesiva, que quiere disponer de su pareja como si fuera objeto – cosa de su propiedad privada; no quiere que se le escape, lo tiene siempre a la vista, y lo vigila como si se tratara de una mascota enjaulada. Hay ahí una dependencia afectiva muy profunda: el celoso no se imagina solo; necesita del otro para vivir, y de tal manera esta necesidad se le hace aguda que la idea del abandono o de verse en soledad llega a convertirse para él en una pesadilla obsesiva que no le deja vivir. ¿Y por qué teme que pueda alguien arrebatarle su amor? Por su propia inseguridad, porque se valora poco, porque es bajo su nivel de autoestima. Una persona que creyera en sí misma y en su propio valer no tendría estos problemas; pero el celoso teme que pueda aparecer cualquier rival porque se considera a sí mismo como alguien que no está a la altura de las circunstancias, a la altura de lo que la persona amada merece, y por eso teme que pueda aparecer otro con más méritos y se posesione de su propiedad privada.Por eso la terapia para el celoso consiste en ayudarle a que recupere su dignidad, que eleve su autoestima, y confíe en sí mismo y en la persona amada. Su mismo sufrimiento le ha servido para aprender algo muy importante: que de nada sirve mantener una relación a presión, de manera tan forzada y violenta (los celos son siempre un modo de violencia), y que el amor es hijo de la libertad. Nadie puede amar por exigencia de presiones, ni por decreto. La terapia del celoso consiste en ayudarle a que viva la experiencia de que no se puede tener confianza en el otro si primero no existe la confianza en sí mismo.(*)

Tu y yo estamos mal
esta relación no es normal
lo acepto que quisiera
terminar
porque cada día los celos
crecen más...
Me haces daño y te
hago daño
si la gente se acerca no aguantamos
y terminamos explotando
los celos nos estan matando...
Celos.... siento celos....
y no puedo calmar estos celos...
que me queman el alma.. me torturan la mente...
porque siento lo mismo que tu...
los dos sentimos celos...
Tengo que buscarle la lógica
para ganarle a estos celos
y bien dicen
que hay que ser dueño
de tu mente y no su esclavo...
Lo acepto estoy mal...
tengo un carácter explosivo
pero no puedo evitar sentir...
estos celos que....
me vuelven loca.....
Fanny Love, Celos

Todas y todos tenemos derecho a no sufrir acoso, ofensas, interrogatorios, a no ser espiadas o espiados, sólo porque nuestra pareja no tiene la suficiente seguridad. Parece que sólo hay un modo de que el celoso deje de serlo: cuando su sufrimiento ya es demasiado grande y no lo puede soportar. Es entonces cuando posiblemente acudirá en busca de ayuda. Porque las personas enfermas de celos necesitan ayuda. Es muy difícil que una pareja, donde una de las partes se siente acosada por los ataques de celos, pueda salir por sí misma de esa situación. La vida entre esas personas se hace a tal punto insoportable que o bien terminarán la relación, o bien han de someterse a terapia para poder hacer frente al problema. Si la víctima de los celos cede a las exigencias del celoso, la situación empeora, pues las obsesiones de este son inagotables, se suceden una tras otra, y cada vez será más intransigente en sus exigencias. Así, si la víctima ha cedido, y deja de salir a tal lugar, o ya no llama a nadie por teléfono o no recibe llamadas, o deja de vestir tal ropa, esto, lejos de tranquilizar al celoso, le hace más paranoico todavía: ahora tendrá celos hasta de lo que el otro está pensando. Ceder a las exigencias del celoso es caer en una espiral que no termina nunca.(*)

Me vuelvo loca
porque no sé dónde estás,
mis celos envenenan
mi vida y mi paz,
y van corriendo por mis venas,
queman, cada vez que tú te vas,
y mi razón, no acepta más
que esta obsesión que duele.
Celos, son puñales que se clavan
en el fondo de mi alma
y me van a destrozar.
Celos, que son más que una locura,
que me hunde en la amargura
de un amor irracional.
Celos, que se calman cuando duermes,
y en tus brazos me retienes,
y eres mío nada más.
Sólo mi aliento llenará la oscuridad.
Cruzando el aire tus pensamientos se van,
me desespero porque no sé dónde irán,
y son mis celos un martirio, sufro,
y conmigo acabarán, y mi razón,
no acepta más que esta obsesión que duele.
Tamara, Celos

¡¡Digamos basta a esta enfermedad!! Aunque las canciones, el cine, la televisión, los medios y el entorno nos digan que es normal y hasta atractivo, no caigamos en la mentira. La celotipia es una enfermedad, y como tal se le debe tratar, y buscar ayuda profesional.

Celos de tus ojos cuando miras otra chica - tengo celos - celos - celos de tus manos cuando abrazas otra chica - tengo celos - celos - cuando te encuentras con alguien - cuando caminas con alguien - cuando te siento feliz - yo tengo celos - tengo celos. - Hoy quiero bailar solo contigo - hoy quiero soñar que tú eres mío - hoy te daré todo mi amor en un abrazo - y tu prometerás - que nunca más - me harás sentir - nunca más, nunca más, nunca más, nunca - Celos de tu boca cuando besas otra chica - tengo celos - celos - celos de la noche que comparte tus secretos - tengo celos - celos - cuando te miro a los ojos - cuando te siento a mi lado - cuando te veo marchar - yo tengo celos - tengo celos.- Hoy quiero bailar solo contigo - hoy quiero soñar que tú eres mío - hoy te daré todo mi amor en un abrazo - y tu prometerás - que nunca más - me harás sentir - nunca mas, nunca mas, nunca más, nunca - Celos de tus ojos cuando miras otra chica - tengo celos - celos - celos de tus manos cuando abrazas otra chica - tengo celos - celos - celos - celos.
Daniela Romo, Celos

1 comentarios:

Alfredo 06 septiembre, 2008 03:45  

Una interesante explicación a por qué algunas personas son más celosas que otras tiene que ver con el tipo de apego construido en la infancia. Quienes, hombres o mujeres, elaboraron un apego de tipo inseguro ambivalente o resistente, tienden a confiar poco tanto en ellos mismos como en los demás. Este modelo inseguro se basó en experiencias con sus cuidadores de atención inconsistente: unas veces les atendían cuando lo necesitaban, otras no, unas veces sus cuidadores se mostraban cariñosos, otras distantes...
En cuanto a las diferencias de género, estoy de acuerdo en que afecten más a la forma de expresar los celos, que al hecho de sentirlos.

Un saludo